Prólogo || Capítulo 1 || Capítulo 2

  Capítulo 3 || Capítulo 4 || Capítulo 5  

Capítulo 6 || Capítulo 7 || Capítulo 8

Capítulo 9 || Capítulo 10 || Capítulo 11

Capítulo 12 || Capítulo 13 || Capítulo 14

 

Capítulo Trece.

La calma antes de la tormenta.

Parte 2 de 2

 

Coin Land. Sede del concurso de Dance Megamix patrocinado por Jumperade. Ya faltaba poco para la final. Las dos finalistas: Minako Aino y Naru Osaka, habían llegado empatadas a las finales. Las pantallas gigantes mostraban constantemente los movimientos más impresionantes de ambas finalistas y el público aplaudía y gritaba los nombres de las dos, ninguna parecía tener una apoyo superior al de la otra.

“¡MINAKO Y NARU!” Llamó el anunciador, “¡A LA PISTA!¡La final va a empezar!”

“¡Ya es hora Minako!” Llamó Usagi, “¡Suerte!”

“¡Haz tu mejor esfuerzo!” Exclamó Makoto.

“¡Recuerda que estamos animándote!” Dijo Rei.

“Todo mi apoyo está contigo.” Le recordó Wakagi mientras la acompañaba a la pista.

“Gracias Wakagi.” Respondió Minako, “Deséame suerte.”

“Suerte mi amor, sé que ganarás.” Le murmuró Wakagi al oído.

Minako sonrió al escuchar esas palabras y caminó hacia la pista llena de una nueva energía.

“La final será muy pesada para Minako y para Naru.” Comentó Mamoru pensativo.

“¿Por qué dices eso?” Preguntó Usagi.

“Las dos son amigas.” Respondió él, “Deben sentirse muy presionadas por eso.”

“Lo imagino. Además, también son amigas nuestras.” Dijo Usagi, “¡Pues entonces apoyaré a ambas para que den su mayor esfuerzo en una competencia justa! Es lo menos que puedo hacer.”

“¡Hermana!” Llamó Naruru acercándose, “¡Apresúrate, tienes un concurso que ganar!”

“Ojalá tuviera tu confianza.” Respondió Naru con pocos ánimos.

“Eso no sonó bien, ¿qué pasa?” Le preguntó Sara.

“Estoy algo asustada.” Admitió Naru, “Minako es mucho mejor que yo.”

“¡No digas eso!” Le regañó Naruru, “Tú eres tan buena como ella y sé que ganarás!”

“Tu hermana tiene razón, las dos son igual de hábiles.” Dijo Sara, “¡No te rindas ahora!”

“Te apoyamos de verdad.” Agregó Carlos, “Eres parte del grupo y no te dejaremos sola.”

“Carlos tiene razón, estaremos animándote.” Terminó Keigo.

“¿Ya escuchaste a tus amigos? ¡No estás sola!” Exclamó Naruru, “¡Y recuerda que también me tienes a mi!¡Ahora ve allá y haz tu mejor esfuerzo!”

Naru sonrió y sintió que su confianza regresaba, “Sí. ¡Te lo prometo hermana, también a ustedes amigos! No sé si logre ganar, pero sé que Minako no tendrá un rival débil.” Dicho esto, la joven Osaka caminó hacia la pista de baile, llena de una nueva determinación.

Minako y Naru se encontraron a la entrada de la pista de baile. A pesar del alboroto alrededor, para ellas todo parecía estar en silencio. Ambas sabían que tendrían que disputarse la final, pero no fue sino hasta ese momento que en verdad comprendieron que tendrían que competir con alguien a quien apreciaban como amiga.

“Bien, ¿qué te parece?” Dijo Naru, “Las dos llegamos a la final.”

“Justo como prometimos.” Respondió Minako ofreciéndole la mano a su rival, “Hagamos lo mejor en la competencia, ¿de acuerdo?”

“Por supuesto.” Aceptó Naru, tomando la mano de Minako, “No podría ser de otra forma.”

Segundos antes de que Naru y Minako subieran a la pista, Usagi las detuvo.

“¿Qué sucede Usagi?” Preguntaron las dos concursantes al mismo tiempo.

Usagi se veía un poco preocupada, “Sé que esto debe ser difícil para ustedes.. y yo sólo quiero decirles que las dos son mis amigas y que las apoyaré a ambas con todo el corazón. Por favor, hagan su mejor esfuerzo y no dejen que esta situación las afecte.”

“No te preocupes Usagi.” Respondió Minako, “Estamos tranquilas, de verdad.”

“Es sólo un concurso.” Completó Naru, “Nuestra amistad no se romperá por esto.”

“¡MINAKO Y NARU!” Llamó el anunciador de nuevo “¡YA SUBAN A LA PISTA!”

“Chicas. Esperen un poco.”

Minako y Naru se detuvieron de nuevo y se encontraron con Sara D’Neige.

La maestra les sonreía, “Ustedes son las mejores alumnas de mi escuela y no me importa quien de ustedes gane, yo ya estoy muy orgullosa de las dos. Ahora vayan y diviértanse como compañeras, ¿de acuerdo?”

“Cuente con ello maestra.” Dijo Minako con una sonrisa.

“¿Vamos ya?” Preguntó Naru, “El anunciador está perdiendo la paciencia.”

“Sí, vamos.” Respondió Minako. Juntas, las dos amigas entraron a la pista de baile, decididas a dar su mejor esfuerzo durante cada minuto de la final.

“¡AL FIN!” Gritó el anunciador, “¡Nuestras dos finalistas han decidido entrar a la pista! ¡Ahora escuchen con atención, para las finales haremos una modificación a las reglas!”

“Modificación?” Se preguntó Minako cuando llegó a su lugar.

“¿En qué consistirá?” Murmuró Naru para sí al ocupar su sitio.

“El cambio es este: Durante la canción, cada una tendrá la oportunidad de realizar un solo en donde demostrarán lo mejor de sus movimientos para acumular más puntos. En sus hologramas aparecerá la señal para que lo comiencen, ¡asegúrense de no desaprovecharlo!”

“¿Pero qué haremos mientras?” Preguntó Naru.

“Sus hologramas dejaran de transmitir indicaciones. Tendrán que esperar.” Respondió el anunciador, “Pueden hacer lo que sea, siempre y cuando no interrumpan a su contrincante.”

“No suena tan difícil.” Comentó Minako.

“¡Pero ya no perdamos más tiempo!” Gritó el anunciador, “¡A BAILAR!”

Y así, la música comenzó. En esta ocasión, la canción fue la popular ‘Raishiku Ikimashu’, cuyo ritmo suave y agradable fue un muy agradecido cambio por parte de ambas finalistas que compartieron una última mirada y una última sonrisa antes de enfrentarse para decidir quién ganaría.

Minako agradecía la suerte de que la canción elegida para la final no fuera algo en extremo rápido o complicado pues eso le daría más oportunidad de lucir su técnica de baile. Aún no había fallado ningún paso, y estaba usando movimientos más vistosos que en sus turnos anteriores, pero para su sorpresa, Naru mantenía un puntaje prácticamente igual al suyo. Mientras combinaba un giro con su siguiente movimiento, Minako decidió dejar la preocupación a un lado y sólo entregarse a la música dando su mejor esfuerzo. Al fin y al cabo no podía hacer más.

Justo como Naru lo esperaba, Minako mantenía un puntaje casi perfecto. No había transcurrido mucho de la canción y aunque seguir los pasos no era problema, mantenerse al nivel de su oponente sí lo era. Pero eso no desanimó a Naru, ya que para ella era un reto que la inspiraba a usar movimientos cada vez mejores para no quedarse atrás. Eso la preocupaba pero de pronto, recordó el consejo de la maestra Sara y decidió que todo iría mejor si trataba de divertirse mientras bailaba. Al hacer eso, Naru logró alejar su miedo y desesperación y pudo dedicarse de lleno a la música, haciendo su mejor esfuerzo. Era todo lo que podía hacer.

Minako estaba pensando en combinar dos distinto movimientos, pero de pronto, recibió la señal para iniciar su solo. Eso la tomó ligeramente por sorpresa, pero no intervino con lo que planeaba hacer y en lugar de usar sólo parte de la rutina, la utilizó casi entera.

Cuando el solo de Minako comenzó, Naru se detuvo y se unió al público para animar a su amiga, “¡Sigue adelante Minako¡ ¡Lo estás haciendo muy bien!”

Animada por las palabras de Naru y la respuesta del público, Minako terminó su solo con un giro y un pequeño salto adelante que le generaron una ovación increíble. Naru sonrió, Minako había estado espléndida y había conseguido tal cantidad de puntos que sería casi imposible para ella superarla. En ese preciso instante, la señal para que Naru comenzara su solo apareció y la joven Osaka lo inició con un movimiento que enlazaba tres pasos distintos, lo que le valió un aplauso fenomenal por parte del público.

“!Animo Naru!” Exclamó Minako, “¡Eres genial!”

Al escuchar que Minako la animaba y la reacción del público, Naru decidió terminar su solo combinándolo con el ultimo movimiento de su rutina favorita; lo que le ganó una ovación mucho mayor a las que había recibido un poco antes. En cuanto terminó el solo de Naru, ambas participantes volvieron a recibir indicaciones en sus hologramas y continuaron bailando. Naru sonreía, como lo imaginaba, no pudo superar a Minako, pero había igualado el puntaje y la ganadora no se decidiría sino hasta el último segundo.

La joven Aino sabía que la canción estaba por terminar, y también sabía que estaba empatada con Naru. Enfrentarla había sido muy divertido, pero ella en realidad deseaba ganar. En especial porque se lo había prometido a su amigo Artemis y no quería fallarle. Pero Naru era en más hábil de lo que había creído. Para cada cosa que ella intentara, la joven Osaka tenía una respuesta. Ya quedaban sólo unos pocos segundos y todo parecía indicar que el resultado final sería un empate. Minako no quería perder y estaba comenzando a perder la concentración; entonces, en medio de su confusión. recordó algo que Artemis le dijo esa mañana: “¡Cálmate!”Le había dicho el gato, “¡Aún hay tiempo! Primero concéntrate en lo más importante.”

Minako se calmó al recordar esas palabras. Su mente se había aclarado y en una fracción de segundo supo que hacer. Era una locura, pero tenía fe en que funcionaría. Minako terminó la canción usando un movimiento que ella misma había inventado y que nunca usaba porque era algo extraño y sin embargo funcionó, pues logró opacar el movimiento que Naru usó para cerrar la canción.

La música terminó. Hubo silencio. Entonces, como una ola estrellándose en las rocas, el público enloqueció, algunos apoyaban a Minako y otros a Naru, pero aún no decían el resultado. Luego de casi un minuto, el anunciador llamó a todos a guardar silencio, “¡Los jueces ya decidieron quién será el ganador.” Comenzó, “La ganadora es....”

“¡Diga ya!” Exigió Usagi desde su lugar, los nervios la estaban matando.

“...¡AINO MINAKO con NOVENTA Y NUEVE PUNTOS!” Gritó el anunciador, “¡Es el puntaje más alto a nivel nacional que tenemos registrado! ¡Pero eso no es todo, Osaka Naru logró hacer NOVENTA Y OCHO PUNTOS!¡Es increíble!”

La emoción que invadió Coin Land era indescriptible, Naru y Minako se abrazaron, el público rugía y el grupo formado por Usagi y las demás, así como Wakagi y los muchachos no dejaban de gritar porras para ambas.

“¡Felicidades Minako!” Exclamó Naru, feliz de que todo hubiera terminado. No se sentía triste por haber perdido. Al contrario, se sentía tranquila y orgullosa de sí misma por haber dado su mejor esfuerzo, “De verdad te mereces el primer lugar, ¡Eres la mejor!”

“¡Gracias Naru! ¡Pero tú también estuviste fantástica! ¡Sí que me hiciste sudar!”

“Cierto Mina, pero no fui capaz de ganarte. De cualquier modo, me alegra que seas tú quien ganara el concurso. Si alguien tenía que ganarme, me alegra que hayas sido tú.”

El anunciador y los tres jueces se acercaron a las dos concursantes, dos de ellos cargaban pequeños trofeos, uno dorado y el otro color plata. “¡Felicidades!” Dijo el anunciador cuando estuvo junto a ellas, “Las dos son increíbles, ¡han incluso superado el record de noventa y siete puntos de Eiji Okamura! ¡Apuesto que eso hará más interesante el duelo de nuestra ganadora en contra del campeón Okamura el mes entrante!”

Uno de los jueces se acercó y le entregó a Minako el trofeo dorado, “¡Felicitaciones por ganar el primer lugar de nuestro concurso!” Dijo con una sonrisa.

“¡Muchas gracias!” Respondió Minako admirando la pequeña estatuilla dorada.

“También queremos felicitarte a ti. ¡Bailaste muy bien!” Dijo otro juez al entregarle a Naru el trofeo plateado.

Naru aceptó la estatuilla plateada, “¡Gracias!” Respondió.

El último de los jueces tomó el micrófono de las manos del anunciador, “¡Saludos!, ¡Soy el representante de Jumperade!” Exclamó, “¡Quiero agradecerle a todas las personas que han venido hoy!, ¿Se han divertido?”

“¡SÍIIII!” Respondió el público con un grito.

“¡Excelente!” Contestó el juez, “¡Como ya saben, el premio al primer lugar es un contrato para hacer tres comerciales para nuestra compañía!” El hombre hizo una pausa, “Pero al ver la excelente habilidad de estas dos jóvenes, yo y los demás jurados hemos decidido que... ¡Ambas merecen compartir el primer premio!”

Minako y Naru se miraron entre sí, eso era algo que no esperaba ninguna de las dos. Pero Minako reaccionó de inmediato y abrazó a Naru, “¡¿Escuchaste Naru!? ¡Estaremos juntas en los comerciales!”

“Pero...” Balbuceó Naru, “Tú ganaste el concurso, yo no debo de...”

“¡No digas que no!” Exigió Minako, apretando su abrazo , “Tú también mereces esto!”

Naru Osaka sonrió y abrazó también a Minako, “Está bien, saldremos juntas en los anuncios de Jumperade ¡y los haremos inolvidables!”

“¡Exacto! ¡Eso es lo que quería escuchar!” Exclamó la joven Aino, “¡Será fantástico!”

***

Ya eran casi las ocho de la noche y Rei y Keigo subían por los escalones del templo Hikawa. Habían pasado casi todo el día juntos, pues luego de que el concurso terminó y se anunció que Minako y Naru compartirían el primer lugar, el grupo había organizado una celebración en uno de los restaurantes del primer piso del Centro Comercial Tokio y no se había terminado hasta media hora antes.

Rei miró de reojo a Keigo mientras caminaban. Tenía que admitir que había sido gracias a él que se había divertido tanto ese día, ya que como Usagi, Minako y Makoto estuvieron ocupadas con sus respectivas parejas, si ella no hubiera tenido a Keigo acompañándola, lo más seguro es que se habría sentido relegada. Y no sólo eso, Keigo le demostró que era capaz de llevarse muy bien con sus amigas y Mamoru, lo cual era muy importante para ella, sólo que quizás Keigo se llevaba con ellos demasiado bien. Rei suspiró al recordar el amplio repertorio de chistes que su prometido conocía, aunque debía admitir que incluso ella terminó riendo al escucharlos. Había sido en verdad un día muy agradable, pero le preocupaba que Keigo comenzara a pensar que ella deseaba llevar el compromiso en serio, y eso era algo de lo que Rei aún no estaba muy segura.

“Keigo.” Dijo Rei cuando llegaron a las puertas de la casa, justo detrás del templo, “Te agradezco mucho que me hayas acompañado hoy, me divertí mucho contigo...pero...”

“¿Qué sucede?” Preguntó Keigo, confundido por las palabras de Rei.

“Nada...es que...” Rei volvió a sentirse nerviosa, odiaba eso. Keigo era la única persona que lograba hacerla sentirse así de vulnerable sin siquiera hacerle algo. Esforzándose para dominar sus nervios, logró continuar, “No quiero que pienses que hoy tuvimos una cita.”

“Bueno, ya me lo habías dicho antes; así que no lo había pensado.” Respondió él “Pero eso no cambia el hecho de que pasamos un buen rato juntos, ¿verdad?”

“No, claro que no.” Rei volvió a sentirse nerviosa así que decidió que era hora de terminar con la conversación, “...Creo que será mejor que entre, buenas noches Keigo.”

“Buenas noches.” Respondió el joven Hikazan y se alejó de la puerta, pero luego de unos cuantos pasos, agregó, “Rei, estoy comenzando a pensar que me gustas de verdad.”

“¿Qué has dicho?” Preguntó ella avanzando un paso hacia él.

“Lo que escuchaste. Tenía que decirlo.” Dijo él sin detenerse, “Te llamo luego, ¿está bien?”

“Sí, está bien.” Respondió la joven Hino mientras observaba cómo Keigo se alejaba hasta desaparecer.

Pasaron varios minutos hasta que Rei entró a su casa; no estaba segura de qué pensar acerca de las últimas palabras de Keigo. No hizo mucho caso cuando su abuelo le dio las buenas noches y luego de responderle de manera automática, la joven Hino subió a su habitación. Una vez dentro de la intimidad de su recámara, Rei abrió la ventana y se dispuso a ponerse su pijama. Cuando se había quedado sólo con la camisa, sus ojos se encontraron con el silbato de juguete que Keigo le regaló. Ver ese juguete le despertó a Rei una emoción que no quería sentir en ese momento y apartó la mirada, pero se encontró con la vieja fotografía que la madre de su prometido le había dado pocos días atrás.

“Parece que no puedo escapar de ti, ¿no es así Keigo?...lo que me preocupa es que...creo tú también estás empezando a gustarme. Pero es difícil.” La joven Hino cerró los ojos para evitar recordar lo que había pasado entre ella y Kaido, “Lo único que quiero es nunca más tener que sufrir por querer a alguien...duele demasiado.” Murmuró mientras tomaba la fotografía y la apretaba contra su pecho.

***

La moto se detuvo frente a una reja de acero bastante alta que impedía el paso. Carlos apagó la máquina y luego de que Makoto se quitara el casco y bajara de la motocicleta, él hizo lo mismo. El joven Gokai se estiró y caminó hasta la reja, admirando los jardines y el edificio que podía verse más allá, “Así que ésta es tu preparatoria.” Dijo él asombrado, “Es más grande de lo que pensaba.”

“Y a partir del próximo lunes también tú estudiarás aquí.” Contestó Makoto abrazando a Carlos por el costado, “Es la primera vez que de verdad quiero que comiencen las clases.”

“Honestamente, entrar a esta escuela me pone nervioso.”

“¿Pero por qué?” Preguntó ella, “Los alumnos y los maestros son muy agradables.”

“No es eso.” Respondió Carlos, “No sé si tengo el nivel adecuado para estar aquí.”

Makoto rompió el abrazo y dio un paso para estar frente a su novio, “¡Pero me dijiste que pasaste el examen de admisión! Vamos, deja a un lado el pesimismo, te irá bien.”

“Eso espero, la lista de las materias que llevan ustedes es muy diferente a la que yo tenía.”

“No te preocupes guapo.” Le dijo Makoto, dándole dio un beso en la mejilla, “Te ayudaré a adaptarte, y si necesitas ayuda con las clases, tengo una amiga que es un as para el estudio. Estoy segura de que si necesitas ayuda, ella aceptará darte una mano.”

“Eso sería muy amable de su parte.” Respondió Carlos, que entonces miró su reloj, “¿Nos vamos ya? Desde lo que pasó en el club Techno Spider mis padres no me dejan llegar después de las nueve.”

“No sabía que tenías toque de queda en tu casa.”

“Pues sí. Es el premio por ayudar a que capturaran esa banda de Yakuza.” Respondió él mientras se ponía su casco y encendía la motocicleta.

“Te merecías un castigo más severo.” Dijo Makoto mientras se ponía su casco y se sentaba detrás de él, “¿Tienes idea de lo mucho que me preocupé por ti esa noche?”

“Puedo imaginarlo.” Respondió el joven Gokai, “Pero no hablemos más de eso, ¿sí?”

“De acuerdo.”

“Agárrate fuerte.”

Makoto obedeció y enlazó sus dedos sobre el pecho de Carlos, “Listo.” Anunció, un segundo después, la motocicleta arrancó.

“Tu escuela se ve bien.” Comentó Carlos, “Creo que sí me gustará estudiar allí.”

“Nuestra escuela.” Le corrigió Makoto, “Recuerda que ya eres un alumno.”

Poco después, la pareja llegó al departamento de Makoto. “Ya estamos aquí.” Comentó Carlos mientras revisaba su reloj, “Parece que no podré quedarme a hablar contigo, ya son casi las nueve. Qué mal que mis padres me castigaron con este ridículo toque de queda.”

“No te quejes Carlos, tú mismo te lo buscaste.” Le recordó Makoto mientras bajaba de la motocicleta, “Luego de hacer que tus padres y yo nos preocupáramos tanto por ti, es lo menos que te mereces.”

“Sabía que te pondrías de su parte.” Se quejó el joven Gokai, “Pero supongo que tienes razón. Aunque debes aceptar que enfrentarme a Tarántula ayudó a terminar con los Yakuza que molestaban a la gente de mi barrio.”

“Cierto.” Dijo Makoto, “Pero deja eso a un lado, que no quiero terminar mal el día.”

“Está bien, de cualquier modo a mi tampoco me gusta recordar esa noche.”

Carlos sonrió mientras se acomodaba el casco y encendía su vehículo, “En fin, será mejor que me vaya antes de que se me haga más tarde, no quiero más problemas con mis padres.”

Makoto se acercó, “Te agradezco que me hayas acompañado Carlos. Sin ti no me lo habría pasado tan bien el día de hoy.”

“Y yo te agradezco que me invitaras.” Respondió el joven Gokai, “Debo irme ya linda. Te veré mañana.”

“Espera un poco.” Pidió Makoto al tiempo que le quitaba el casco a su novio y lo colocaba sobre el asiento de la motocicleta “Aún no te despides de mi, ¿qué tal si me das un beso de buenas noches?”

“Eso me gustaría.”

Ella sonrió y posó sus labios sobre los de él. El beso que inició Makoto fue suave y muy cálido, más enfocado a transmitirle lo que ella sentía por él que a demostrar deseo, por lo tanto, no la sorprendió que cuando el beso terminó, Carlos la abrazara firmemente y que reposara su rostro junto al de ella.

“Te quiero mucho Makoto.” Le murmuró él al oído, “Y estoy feliz de haberte conocido.”

Makoto sepultó su rostro en el pecho del muchacho que la sostenía. Se sentía bien al escuchar esas cosas, bastante bien, “Yo también te quiero mucho Carlos.” Respondió en voz baja, sólo para él.

Después de un rato en que la pareja se contentó con estar en los brazos del otro, Carlos rompió el abrazo, “Lo siento linda, ya me tengo que ir. Desearía quedarme contigo, pero no creo que sea buena idea hacer enojar a...”

“...Tus padres, lo entiendo.” Completó Makoto, su voz un poco triste “Pero no quiero estar sola.” Esa última frase salió por sí misma de sus labios, y ya era muy tarde para cambiarla.

Carlos no respondió, pero parecía pensativo, “Ven conmigo entonces. No tienes por qué quedarte aquí; puedes estar con nosotros esta noche, a mis padres les encantará tenerte.”

“¿Me... estás invitando a dormir a tu casa?”

“¿No quieres? Así no estarás sola.”

Makoto sonrió, “Sí, sí quiero ir. Espera un poco, iré por algo de ropa.”

***

Sara y Naruru esperaban mientras Naru llamaba por el intercomunicador, “Parece que ese muchacho está interesado en ti.” Comentó la maestra sólo por decir algo.

“¿El hermano de Usagi?” Respondió Naruru, “Ya sabía que le gusto desde que éramos niños, pero apenas hoy intentó acercarse; es algo tímido ¿verdad? Incluso acepté salir con otro chico para ver si poniéndolo celoso hacía algo.” Dijo Naruru, “Pero ese otro chico desapareció y no he vuelto a verlo.”

“Bueno, los muchachos a veces son así.” Comentó Sara, recordando que el niño que Naruru mencionaba era el mismo que había tratado de matarla a ella y a su hermana mayor unas semanas atrás mientras estaba poseído por un parásito.

“Eso es verdad.” Aceptó Naruru.

“Mamá no tardará en enviar el elevador.” Avisó Naru regresando con su maestra y su hermana, “Venga maestra Sara, el ascensor está por acá.”

Sara se limitó a seguir a las hermanas Osaka mientras pensaba en lo que tenía que hacer luego de dejarlas en su casa.

“¡Ya no puedo esperar para mostrarle el trofeo a mamá!” Exclamó Naruru mientras subían por el elevador; extrañamente, la menor de las hermanas Osaka no parecía muy cansada, ni siquiera después de la reunión que habían tenido con los demás luego del concurso.

“Apuesto que se sorprenderá mucho.” Dijo Naru, “¿Imaginas la cara que pondrá cuando le diga que apareceré en los comerciales de Jumperade? ¡Aún no puedo creer que decidieran compartir el primer premio!”

“El jurado tomó la mejor decisión.” Dijo Sara, “Tú y Minako prácticamente empataron, sus habilidades están al mismo nivel.”

“Eso no lo sé, pero yo estoy feliz por la manera en la que se dieron las cosas.” Aceptó Naru.

“¡Harías mal en no estarlo!” Le reprendió Naruru.

“Me habría gustado que Umino me viera.” Suspiró Naru.

Naruru se cruzó de brazos, “Supongo que sí, pero él no está aquí. Ya ni modo.”

“¿Umino?” Preguntó Sara, “¿Es el nombre de su padre?”

“Es el ex-novio de mi hermana.” Respondió Naruru, “Hace poco se mudó a Inglaterra.” “No rompimos en malos términos, ¿sabe?” Agregó Naru, “De hecho aún nos escribimos. Es sólo que tuvo que irse a Europa debido al trabajo de su padre.”

“Imagino que lo extrañas.” Dijo Sara, “Puedo entenderte; yo estoy pasando por una situación similar. Mi prometido sigue en Francia, y yo estoy aquí.”

“¡Anímense las dos!” Exclamó Naruru al notar que tanto su hermana como su maestra comenzaban a deprimirse, “¡Este momento es para celebrar!”

“Ella tiene razón.” Dijo Sara sonriendo, “Hoy conseguiste algo muy importante Naru.”

“Cierto.” Respondió Naru recuperando su sonrisa. “Mire, ya llegamos a nuestro piso. ¡Vamos a mostrarle a mamá el trofeo!”

“Seguro que se sentirá orgullosa.” Dijo Sara, dejando a las hermanas Osaka adelantarse un poco. Ella sólo pensaba saludar a la madre de las chicas y luego salir para atender sus asuntos, pero la mamá de Naru logró convencerla de quedarse a platicar con ellas. 

Más tarde, Sara D’Neige conducía su auto pensativa por las calles. Estaba feliz porque sus dos mejores alumnas habían obtenido los lugares más destacados en un concurso de baile tan importante y sus compañeros habían logrado destruir un nido de parásitos; el balance del día era bastante positivo. Cuando llegó al punto de reunión que había fijado con Keigo y Carlos, no se sorprendió al ver que ya la esperaban.

“Te retrasaste.” Comentó Keigo; él había sido el primero en llegar y ya llevaba su uniforme de guardián, “Espero que no hayas tenido algún problema.”

“Vamos, recuerda que yo también me retrasé.” Comentó Carlos, también ya vestido como guardián, “Si no hubiera salido a escondidas, aún no estaría aquí.” El guardián gris evitó mencionar que Makoto estaba durmiendo en su casa, aunque no tenía porque decirlo.

“La madre de Naru me invitó a cenar. No pude negarme.” Explicó Sara.

“Y hablando de Naru, ¿dónde está ella?” Preguntó Carlos.

“No vendrá. Tuvo un día pesado y pensé que se merecía descansar.” Dijo la maestra D’Neige, “Ya la llevaremos con nosotros la próxima vez.”

“¿Esto no afectará su entrenamiento?” Preguntó Keigo.

“No.” Respondió Sara, “Naru ya sabe lo básico pero aún no está lista para un combate.”

“Bien, ¿a dónde iremos?” Preguntó el guardián rojo.

“A los muelles.” Respondió Sara mientras levantaba su mano derecha, que comenzó a brillar con un resplandor plateado. Cuando el resplandor se terminó, Sara había cambiado sus ropas por el ajustado traje y gabardina blancos que usaba como guardián, “Manténganse alerta cuando lleguemos.” advirtió la guardián blanca, “Hay muchos parásitos allí.”

“Claro.” Contestó Keigo.

“Por supuesto.” Respondió Carlos.

“Muy bien, síganme.” Indicó Sara y saltó al techo más cercano.

Sus dos compañeros se miraron y sin decir nada, se apresuraron a seguirla.

***

La celebración había sido más animada y había durado más tiempo de lo que Usagi se esperaba, pero eso se debió a la presencia de los muchachos y la maestra Sara. No es que el grupo hubiera hecho escándalo, pero como ella siempre había celebrado sólo con el resto de las chicas y Mamoru, fue un cambio muy drástico el estar con tanta gente y ocupar una mesa tan grande en el restaurante que eligieron para celebrar el triunfo de Minako. Pero en verdad le había gustado, fue agradable escuchar a alguien más bromear aparte de Minako o Makoto. De hecho, fue el prometido de Rei quien consiguió decir las mejores bromas de la noche. Claro que Usagi notó cómo Rei se había molestado al principio, pero ella también terminó riendo ante las ocurrencias de Keigo.

El grupo no tardó en separarse luego de salir del restaurante, siendo Makoto y Carlos los primeros en retirarse, seguidos de Rei y Keigo y casi de inmediato se retiraron Naru, su hermana y la maestra Sara. Al final, sólo Usagi y Minako, con sus respectivas parejas, se habían quedado en el centro comercial; claro, Shingo también estaba allí, pero ahora que se había quedado solo, se veía algo incómodo. Usagi recordó que tenía que ir a ver a Setsuna esa noche, pero sería complicado para ella hacer eso si llegaba directamente a su casa, así que decidió dormir con Minako para no tener que explicarle nada a sus padres. Sólo había un problema: Shingo. Usagi no tenía idea de cómo dejarlo en casa así nada más.

“Shingo...” Llamó Usagi luego de ponerse de acuerdo con Minako para quedarse a dormir con ella, “¿Te molestaría si Mamoru te lleva a casa? Yo iré a dormir con Minako.”

Shingo miró a Mamoru, que parecía tan sorprendido como él, “Por mi está bien.”

“Perfecto.” Contestó Usagi, “¿Y tú Mamoru, ¿verdad que no te molesta llevar a Shingo?”

“No, para nada.” Contestó Mamoru resignándose.

“¡Fantástico!” Exclamó Usagi, que entonces llamó a sus padres para ponerlos al tanto de lo que pensaba hacer. Luego, se despidió de Mamoru con un beso un poco más intenso de lo normal para compensarlo por terminar su cita tan abruptamente, además de murmurarle al oído que podrían salir solos otro día, y quizás tomar ese crucero por la bahía al que no habían podido ir antes.

Cuando Mamoru y Shingo se fueron, Usagi y Minako siguieron a Wakagi hasta su auto, ya que el detective sería quien las llevaría a la casa de la joven Aino. El detective no estaba maravillado con el cambio de planes, ya que había esperado poder pasar algo de tiempo a solas con Minako. Pero no le molestaba hacer esto, sospechaba que era un asunto de las Sailor Scout y él no les estorbaría si ése era el caso. No mucho después, el detective dejaba a Minako y a Usagi en la casa de la familia Aino. Minako se despidió de él con rapidez, y sólo le dio un rápido beso en la mejilla antes de subir hasta la puerta. El detective sonrió y con un suspiro, entró a su auto y se marchó. Sabía que tener a una Sailor Scout como su novia sería difícil, pero no pensó que las dificultades llegarían tan pronto.

Había pasado ya casi una hora desde que las dos amigas llegaron a la casa de Minako y ahora Usagi se sentaba en silencio en una silla en la habitación de Mina. Los dos gatos, que habían llegado poco antes, dormían en las almohadas de la cama, mientras Minako se sentaba en un cojín. La joven Aino estaba bastante feliz; sus padres, como era de esperarse, hicieron un alboroto fenomenal al enterarse de que Minako había ganado el primer lugar. De hecho, el trofeo de Minako estaba ahora en un lugar de honor en la sala.

“Mamoru fue muy amable al llevar a Shingo a mi casa.” Comentó Usagi para romper el silencio, no estaba incómoda, pero tenía ganas de conversar un poco.

“A mi me sorprendió que él y Wakagi se llevaran tan bien, ahora se diría que son los mejores amigos.” Respondió Minako, “Y eso que Wakagi es mayor que todos nosotros.”

“Es broma, ¿no?.” Preguntó Usagi, “Tu novio se ve de la misma edad de Mamoru, quizás sólo un par de años mayor.”

“¿Recuerdas al monstruo que enfrentamos en los muelles?” Preguntó Minako.

Usagi asintió.

“Esa cosa rejuveneció a Wakagi para divertirse.” Explicó Minako, “Claro que no me estoy quejando, ahora está más guapo que cuando lo conocí hace como cuatro años.”

“Sí, tu detective es apuesto.” Admitió Usagi, “Pero no tanto como mi Mamoru.”

“¿Insinúas que mi novio no es tan guapo como el tuyo?” Respondió Minako siguiendo el juego de su amiga, “¿Quieres que los comparemos punto por punto?”

“No hará falta.” Contestó Usagi riendo un poco, “Y...¿qué opinas de Keigo y Carlos?”

Minako sonrió, “Pues...” La conversación que ambas amigas tuvieron sobre los muchachos se alargó bastante después de eso.

“Lástima por Ami, ¿no?” Dijo Minako luego de que ella y Usagi agotaran el tema de los chicos. Mina acababa de recordar que su madre le mencionó que Ami había llamado, “Sólo ella faltó al concurso.”

“Me imagino que su día estuvo más pesado que de costumbre en la biblioteca.”  Respondió Usagi mientras se ponía de pie, “Pero ya le preguntaremos mañana.”

“¿Ya te vas?” Preguntó Minako, “Creí que esperarías hasta pasada la media noche.”

“Volveré pronto.” Aseguró la joven Tsukino, “Sólo iré a visitar a Setsuna.”

“¿Te acompaño?” Ofreció Minako, “Sé que Luna irá contigo, pero podemos ir las dos.”

“Te lo agradezco, pero que no es buena idea. Ya sabes lo difícil que es sacarle información a Setsuna; si ve que estás conmigo tal vez no quiera contarme todo lo que sabe acerca de la llave de plata.” Explicó Usagi.

“Sé a lo que te refieres.” Contestó Minako un poco desanimada, “Bueno, esperaré a que regresen, así podrán contarme todo, ¿de acuerdo?”

“De acuerdo.” Aceptó Usagi, que entonces acarició el lomo de Luna para despertarla. La gata dormía junto a Artemis y se veía agotada, lo cual era obvio pues el par de felinos habían estado trabajando todo el día. Usagi no la habría despertado de no haber sido porque Luna insistió en que le avisara cuando fuera a ver a Setsuna para poder acompañarla.

“¿Qué sucede, ya es hora?” Dijo Luna después de bostezar.

“Sí, pero si  quieres puedes quedarte aquí y descansar.” Le sugirió Usagi.

“Estoy bien, ya descansé lo suficiente.” Contestó la gata, “Además, dije que te acompañaría cuando visitaras a Setsuna.”

“Lo sé.” Respondió Usagi, “Muy bien, partamos de una vez.”

“Hasta en un rato.” Se despidió Luna.

“No nos tardaremos.” Agregó usagi.

“Vayan con cuidado.” Dijo Minako.

Luego de transformarse en Sailor Moon para poder salir de la casa de Minako sin que los señores Aino se dieran cuenta, Moon tomó a Luna en brazos y saltó por la ventana.

“¿Así que Ami no estuvo con ustedes?” Preguntó la gata.

“¿Cómo lo supiste?, ¿No estabas durmiendo?” Dijo Sailor Moon algo confundida.

“Sólo descansaba.” Respondió Luna, “No estaba dormida por completo.”

“Minako me dijo que Ami tuvo que quedarse a trabajar hasta tarde.” Dijo Moon.

“A veces así sucede.” Comentó Luna, “¿Cómo habrá pasado el día?”

***

Ami caminaba pensativa por los pasillos de la biblioteca, no estaba segura de que era buena idea verlo de nuevo. No después de lo que había sucedido la noche anterior. Aún así, pronto llegó al cuarto de archivo. Él ya estaba allí, pegando etiquetas en los nuevos libros. “Hola Kuro.” Saludó Ami un poco nerviosa.

Kuro se alegró al verla, “¡Ami! ¡Pensé que ya no vendrías!”

Ella sintió que su corazón se aceleraba un poco, “Bueno...No podía faltar hoy. Es nuestro último día de voluntarios.” Dijo, agradecida que él no mencionara la noche anterior.

“Cierto. Es el último día. Bien Ami, ¿quieres ayudarme?”

“Sí.” Aclarando su garganta, la joven Mizuno cambió de tema, “Aquí tengo tu saco.” Dijo sacándolo de una bolsa de plástico, “No te preocupes, no dejé que se arrugara.” 

Kuro caminó hasta ella y tomó la prenda, “Muchas gracias.” Dijo sonriéndole, “¿Podrías acomodar esos libros por letra y área, por favor?”

“Claro. Me encargaré de eso.” Un poco después, Ami dejó a un lado lo que hacía y miró a Kuro. Parecía haberse olvidado de ella. Habría apreciado mucho que le hablara. A fin de cuentas, ellos siempre conversaban mientras trabajaban juntos.

“No entiendes nada,¿verdad Ami?” Es normal que no te hable.” Pensó, “¿Acaso no lo rechazaste cuando intentó decirte lo que siente por ti? ¿Qué esperabas que hiciera, tontita?, ¿Que volviera a abrazarte y hacerte sentir segura como lo hizo anoche?” Ami suspiró y, dejando de mirar a su compañero, regresó a su labor.

Una hora más tarde, Ami y Kuro estaban ocupados colocando los libros en el lugar que les correspondía. “Análisis de redes dos.” Pidió Kuro..

“Aquí tienes.” Dijo Ami y anotó en la hoja de control que el libro había sido colocado en el lugar correcto, “Kuro, ¿por qué me dejaste dormida ayer? Pudiste llevarme a la mesa de mi madre.” Preguntó ella de repente.

“No me pareció buena idea despertarte.” Dijo él, “Pásame el tomo tres de Arte Egipcio.”

Ami hizo la marca en la hoja de control y le alcanzó el libro, “¿En serio? ¿Eso es todo?”

“Sí pensé en cargarte hasta la mesa de tu mamá, pero me asustó la idea de que despertaras mientras hacía eso.”

“No te habría hecho nada.” Comentó Ami, quien notó que Kuro se había puesto nervioso y que trataba de disimularlo, “¿Por qué habrías de asustarte si me despertaba?”

“Pásame Arte Europeo contemporáneo.” Dijo él evitando la pregunta.

“Toma.” Dijo Ami pasándole el libro y haciendo la anotación correspondiente, “¿Así que tenías miedo de que despertara en tus brazos?” Insistió a pesar de que le daba vergüenza preguntarle sobre eso.

Kuro se detuvo, la miró y respiró profundamente, “Más bien tenía miedo de lo que pensaría tu madre si entraba al salón cargando a su hija.”

“Mi madre no se hubiera molestado si le dabas una buena explicación.”

“Sí, claro. Ver a su hija en brazos de alguien que casi no conoce seguramente le habría parecido perfectamente aceptable.” Dijo él en tono sarcástico.

Antes de que Ami respondiera, su celular comenzó a sonar, “¿Me disculpas?”

“Por supuesto.”

Ami se alejó un par de pasos y respondió la llamada. Era Minako, “Lo lamento Mina. No puedo. Tengo mucho trabajo. Si hubieras llamado antes tal vez habría podido ir, pero ya son las doce y media. De cualquier modo, te deseo mucha suerte en la competencia.”

“¿Algún problema?” Preguntó Kuro, “Si quieres puedo cubrirte y recoger tu constancia.”

“No será necesario.” Dijo Ami, “Sigamos trabajando, quiero terminar esto de una vez.”

Ami y Kuro no terminaron sus labores hasta casi cuatro horas después “¿Qué tal un juego de ajedrez?” Preguntó él mientras acomodaba el carrito donde llevaba los libros en su lugar.

“Me gustaría.” Respondió Ami, “Será nuestro último juego aquí en la biblioteca.”

“Pues vamos al salón de archivo. Te mostraré mi nueva estrategia.” Dijo Kuro sonriendo.

El tablero pronto estuvo listo. En esta ocasión Ami se había quedado con las piezas blancas y haría el primer movimiento, por lo que se decidió por una apertura defensiva. Kuro movió y ella respondió mejorando su defensa. No quería arriesgarse. Cuarenta y cinco minutos después, Ami llevaba un peón de ventaja. La joven Mizuno estaba desconcertada, el juego de Kuro era un total desorden. No fue sino hasta tres jugadas más tarde cuando notó que en realidad sí había un orden en la forma en que él movía sus piezas. ¡Pero era increíble! ¡Había formado una red que bloqueaba todos los ataques que ella conocía!. La joven Mizuno miró a Kuro con una nueva admiración.

“Estás jugando mejor que las últimas veinte veces.” Dijo él luego de mover su alfil.

“Igual tú.” Respondió ella.

“Es tu turno.”

Ami movió y la plática fue hecha a un lado.

Quince minutos más tarde, Ami logró romper la red de Kuro y se sintió aliviada, aunquelo había logrado sólo por casualidad, pues Kuro había descuidado la parte superior y Ami logró atacar ese lado con un peón.

“Te felicito Ami. Lograste salir de mi trampa” Dijo él luego de replegar su caballo.

“Jaque.” Anunció la joven llena de satisfacción, colocando su torre ante el rey de Kuro.

“Muy lista.” Dijo Kuro para luego eliminar la torre de Ami con su rey, “¿Qué harás ahora?”

“Esto.” Contestó ella y movió, comiendo el alfil de Kuro.

Kuro tomó el caballo de Ami y pasó hasta su rey, “¿Qué opinas de este contraataque?”

Esa fue una jugada que Ami ya había considerado, “Sólo te ayudará por un momento.”

“Ya veremos.” Dijo él y sonrió.

“Pero es verdad Kuro.” Dijo Ami, “Espera un poco y verás.”

“Vamos Ami.” Pidió Kuro, “No me hagas esperar y mueve ya.”

Ami suspiró y realizó su jugada. Kuro era el mejor ajedrecista que había enfrentado y el único que la había vencido más de una vez. La joven Mizuno notó que él sonreía, ella sonrió también y terminó su jugada. El resultado fue... “Jaque Mate, Kuro. Te gané.”

“Estuvo bien ganado.” Dijo Kuro, feliz a pesar de la derrota, “Una victoria sin discusión.”

“Gracias.” Respondió Ami, más tranquila al ver que él no estaba molesto, “¿Sabes algo? Durante casi todo el juego pensé que no podría ganarte, tu red era impresionante.”

“Pero lo conseguiste mi querida Ami, y...” Kuro guardó silencio, “Perdón, olvidé que no debo hablarte así.”

“Calma Kuro.” Respondió ella en voz baja, sus mejillas ligeramente sonrosadas. Muy en el fondo, Ami había querido escuchar algo así toda la mañana, “No me molesta si eres tú.”

“Pero...ayer dijiste que...”

“Eso no impide que me hagas un cumplido de vez en cuando, ¿o sí?”

“No.” Respondió Kuro, “Bien Ami, me ganaste. ¿Quieres un premio?”

“¿Premio? No lo sé.” ¿Qué podría pedirle? La imagen de Kuro abrazándola pasó por su mente, pero Ami la hizo a un lado, no podía pedirle eso. “Ya sé cual. Acompáñame a la estación del metro y conversemos un rato.”

“Como gustes Ami. Vaya, ¡son casi las seis! No creí que el juego duraría tanto tiempo.”

Minutos más tarde, Ami y Kuro caminaban juntos, “¿Qué te pareció la cena de los Morino?” Preguntó ella.

“Ya te di mi opinión ayer. No me agradó mucho y no hay nada que valga la pena recordar.”

“¿En realidad no hay nada que creas que vale la pena recordar?” Preguntó Ami. Las palabras salieron solas y cuando reaccionó, ya era tarde.

Kuro le tomó la mano, su toque tan suave como la noche anterior, “Sí. sí hay algo que no olvidaré; lo que sucedió entre nosotros en la terraza.”

Ella se separó un poco de él. La agradable sensación del toque de Kuro aún recorría su piel y subía hasta su hombro, “Yo tampoco lo olvidaré.” Respondió, “Pero...”

El joven Kizuko la interrumpió, “Espera. Necesito hacer algo.” Sin decir más, Kuro deslizó su dedo índice debajo de la barbilla de Ami y la hizo levantar su rostro un poco.

“¿Qué haces?” Preguntó ella sorprendida. La joven Mizuno no tuvo fuerzas para resistirse o alejarse y eso la asustaba. ¿Acaso él quería besarla? El cuerpo de Ami tembló ligeramente al pensarlo. No creía estar lista para eso. Y sin embargo, sabía que no podría detenerlo si él lo intentaba, “Kuro... no me hagas hacer esto por favor...todavía no...”

“Ami, no voy a hacerte nada.” Explicó él.

Al verse reflejada en esos profundos ojos negros, Ami sintió de nuevo la misma intensa sensación de la noche anterior; trató de decir algo, pero no pudo mas que suspirar.

Kuro se acercó, casi estaba lo bastante cerca como para unir sus labios a los de ella y si en ese momento lo hubiera intentado, Ami no habría retrocedido. Pero no lo hizo. Se contentó con mirar el profundo azul de los ojos de la bella joven que tenía frente a él. Miró hasta que pareció que encontró lo que buscaba y entonces, dando una última y suave caricia al rostro de Ami, Kuro se alejó y sonrió satisfecho.

“¿Qué-qué hacías...?” Preguntó una muy sonrojada y nerviosa Ami, “No entiendo.”

“Eso es un secreto.” Dijo Kuro sonriendo, “Pero pensaba que quizás podemos vernos. Sólo para hablar, nada más, ¿qué opinas?”

“Que si es sólo para conversar, estará bien.” Murmuró Ami, sus mejillas aún estaban bastante sonrojadas.

“¿Te parece si nos vemos el domingo aquí a las cinco?” Preguntó Kuro reiniciando su camino, “Hay muchos lugares a dónde ir a conversar cerca.”

“¿Pasado mañana? Sí, te veré entonces.” Respondió Ami que comenzó a caminar también.

“Me alegra que aceptaras.” Dijo él, ya habían llegado a la estación del metro.

“Bueno, aquí nos separamos. Hasta el domingo Kuro.” Dijo Ami como despedida mientras bajaba los escalones de la estación. Kuro levantó la mano para despedirse y la observó mientras se perdía de vista entre la multitud. Minutos después, él también se marchó pero extrañamente, el muchacho parecía fundirse entre las sombras mientras caminaba.

Cuando Ami llegó a su casa, lo primero que hizo fue prepararse algo de comer. Mientras se preparaba un sándwich, su mente le recordó que había aceptado una cita con Kuro sin pensar en las consecuencias. Claro, le había dicho que sólo hablarían, pero aún así, se verían de nuevo a solas y si eso no era una cita, entonces Ami era la reina de Bulgaria. Las manos de la joven Mizuno se detuvieron, “¿Por qué no pude decirle que no en ese momento?” Murmuró, “¿Acaso en verdad quiero verlo?”

Ami sabía la respuesta a su pregunta, pero no se atrevía siquiera a pensarla, así que se obligó a terminar de prepararse su comida. Cuando estaba a punto de morder su sándwich algo más llegó a su mente: sus amigas. Había faltado al concurso de Minako y lo había hecho deliberadamente. Ami sabía muy bien que pudo haber llegado antes que el concurso terminara, pero no lo hizo. En vez de ir a ver y animar a su amiga, había decidido jugar ajedrez con él. Eso la hizo sentirse un poco culpable, no solía faltar cuando sus amigas se reunían y si lo hacía, generalmente era debido a que tenía mucho que estudiar. Pero esta vez, esta vez las había rechazado para estar con un muchacho, “Supongo que ya no hay modo de cambiar lo que hice.” Suspiró, “Lo mejor será llamar a Minako para preguntarle cómo le fue en ese concurso.”

Sentada en la sala, Ami miraba al teléfono, que parecía burlarse de su indecisión. Nunca había tenido problemas para llamar a sus amigas, pero en esta ocasión no encontraba el valor para hacerlo. Luego de un rato, Ami logró tomar el teléfono y marcó los números con rapidez, por suerte, no tardó en obtener una respuesta; era la madre de Minako.

“Buenas noches señora.” Saludó Ami, “¿Está Minako?”

“Aún no regresa.” Respondió la señora Aino, “¿Quieres dejarle algún mensaje?”

“No. Sólo dígale que la llamaré mañana.” Pidió, “Gracias.”

La joven Mizuno colgó y se hundió en el sofá. Bien, Minako no estaba, pero al menos había llamado para ver qué tal le había ido en el concurso; ya se disculparía el día siguiente.

***

Usagi, aún con Luna en brazos, subía por el elevador del edificio donde estaba la suite de Haruka, Michiru, Setsuna y Hotaru. No habían tardado mucho en llegar ya que como Sailor Moon, Usagi había podido saltar entre los techos, ahorrándose bastante tiempo. Estaba terminando de contarle a su gata todo acerca del concurso de baile, poniendo especial detalle al momento en que Minako ganó el concurso. “Es una lástima que tú y Artemis no estuvieran allí.” Dijo al terminar su relato, “Se perdieron de algo espectacular.”

“Sí, lo imagino. Pero nosotros logramos conseguir datos muy interesantes y tenemos razones para pensar que hay al menos dos guardianes en la ciudad.”

“Es extraño que Ami no los haya detectado con su computadora.” Comentó Usagi.

“¡Eso es lo interesante!” Replicó la gata, “¡Descubrimos que la energía que podría ser la de los guardianes es tan alta que se sale de la escala! ¡La computadora portátil de Ami no sería capaz de detectarlos!”

Usagi pareció intrigada por lo que Luna acababa de decirle, le recordaba algo, pero no tuvo tiempo de identificar qué era, ya que las puertas del elevador se abrieron y tuvo que salir al pasillo, “Espero que Setsuna ya esté en casa.” Dijo la joven Tsukino al tocar el timbre.

“Usagi, Luna. Buenas noches” Saludó Michiru al abrir la puerta, asombrada de verlas allí a esas horas, “Pasen por favor, ¿sucede algo?”

“Setsuna me pidió que viniera a verla.” Respondió Usagi mientras la guiaban a la sala.

“Buenas noches Usagi, hola Luna.” Saludó Haruka, “Me temo que Setsuna no está.”

“¿Aún esta trabajando?” Preguntó la gata luego de saludar.

“No, pero salió hace horas con un hombre que jamás habíamos visto.” Indicó Hotaru.

Usagi y Luna se sentaron en el sillón frente a sus tres anfitrionas; a pesar de que ya habían estado allí antes, había algo que siempre las hacía sentir un poco fuera de lugar.

“¿Qué les pasa?” Preguntó al fin Usagi.

Durante casi un minuto nadie dijo nada, hasta que Michiru tomó la palabra, “Es Setsuna.”

“Ese tipo que se la llevó era muy sospechoso.” Agregó Haruka.

“Daba un poco de miedo.” Terminó Hotaru.

Usagi trató de animarlas, “No deberían preocuparse tanto, Setsuna sabe cuidarse sola.”

“Usagi tiene razón.” Agregó Luna, “Ella es muy inteligente para caer en una trampa.” 

Las otras asintieron, pero era obvio que no se habían tranquilizado.

Un par de horas más tarde Setsuna llegó a su edificio, la joven mujer caminaba tomada del brazo de un hombre albino de piel morena que vestía elegantes ropas blancas. El joven en cuestión era Kronos. “Te agradezco que hayas accedido a mostrarme algo de la ciudad.”

En realidad Setsuna había aceptado acompañarlo por cortesía, pero al poco rato de estar con Kronos, descubrió que su compañía era muy agradable y ya no se arrepentía de haber salido con él, “No hay por que agradecerme. Yo también me divertí.”

“Me alegra escucharte decir eso, Setsuna.” Kronos miró hacia la entrada del edificio, “Tu princesa ya está aquí, creo que deberías ir a hablar con ella.”

Setsuna pareció salir de un sueño, “Lo había olvidado. Es extraño, nunca me pasa eso.”

“Estoy seguro que ella entenderá que estuvieras conmigo. Ve a verla, hay cosas que debes decirle.” Dijo Kronos mientras desaparecía, “Nos veremos de nuevo, te avisaré cuando.”

Setsuna no se extrañó al ver desvanecerse a Kronos y sin pensar más en el asunto, se apresuró a subir para encontrarse con Usagi.

“¡Hola!” Saludó Setsuna al abrir la puerta, “Lamento no haber estado aquí cuando llegaste Usagi. Sucedió algo imprevisto que tenía que atender.”

“No hay problema conmigo.” Respondió la joven Tsukino, que había estado relatando cómo Minako había ganado el concurso de baile.

“¿Podrías explicarnos quién era ese hombre con el que te fuiste?” Preguntó Haruka.

“Nos tenías preocupadas.” Agregó Michiru, “Saliste sin decirnos nada.”

“Al menos parece que te divertiste.” Observó Hotaru un poco más tranquila.

Setsuna se sentó junto a Usagi, “El hombre con quien salí es muy importante. No podía negarme a su invitación, y estoy de buen humor porque pasé una velada muy agradable con él.” La joven mujer miró a Usagi, “Tienes suerte, conseguí la información que necesitabas.”

“Magnifico. Ahora nos ignoras.” Comentó Haruka.

“No lo hago.” Respondió Setsuna algo molesta, “Si pueden esperar a que le diga a Usagi lo que ella necesita saber, con gusto les explicaré todo.”

Haruka, Michiru y Hotaru asintieron y decidieron sentarse en silencio a escuchar.

“Decía que te tengo buenas noticias.” Continuó Setsuna, “Encontré una pista sobre el lugar en donde está la llave de plata. Pero la persona que me dio la información no me dio un lugar específico, sólo un tipo de adivinanza. Dijo que lo entenderías.”

“¿Qué tipo de acertijo?” Preguntó Usagi, Luna estaba muy quieta en su regazo, poniendo mucha atención a lo que Setsuna estaba por decir.

“Este: la llave de plata está oculta en la tumba congelada de una reina del pasado.”

Usagi y Luna se miraron entre sí, pensativas. De pronto, ambas supieron a qué lugar se refería el acertijo, la respuesta no las dejó muy contentas.

“¿Ya saben a dónde deben ir a buscar esa llave de plata?” Preguntó Hotaru.

“Sí, creo que sí.” Dijo Usagi, “Tendremos que ir a donde murió la reina Beryl.”

“Eso indicaba la tumba congelada.” Agregó Luna, “Aunque podría ser muy peligroso.”

“¿Pero en dónde está esa tumba?” Quiso saber Haruka.

“En el ártico.” Respondieron al mismo tiempo Usagi y Luna.

----------------------------------------------------------------------------------------

La historia continuará en el capítulo catorce.

¿Tienes comentarios? Si es así, puedes enviarlos a este correo:

facer_dr@hotmail.com

Notas:

La canción mencionada en la final del concurso de baile, ‘Raishiku Ikimashu’ es parte de uno de los muchos Cd’s de música de Sailor Moon y fue sugerida por mi amiga Carmina.

Responderé otra pregunta que he recibido más de una vez. Es sobre si el nombre de mis personajes significa algo. Pues sí, sus nombres tienen significado y es éste:

Kuro Kizuko = El que incrementa la oscuridad.

Keigo Hikazan = Honorable guardián del volcán de fuego.

Sara D’Neige = Princesa de las nieves.

Carlos Gokai = Fuerte y de buen corazón.

Misao Kizuko = La que propaga la fidelidad.

Pueden visitar estos enlaces para ver el significado de las palabras y nombres.

http://linear.mv.com/cgi-bin/j-e/dict/

http://www.tuparada.com/nombres/default.aspx?activesex=m&activeletter=A

http://www.elmundo.es/diccionarios/