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Parte IV

Por fin había llegado el día de la boda de Minako y Yaten, todos estaban muy nerviosos, Minako estaba arreglándose y sus amigas la ayudaban a ponerse el vestido.

Ay Minako, el vestido está hermoso, te ves como una Princesa – dijo Amy.

¡Qué emoción, el velo está precioso! – dijo Makoto.

Hay que ayudarte a poner el vestido – dijo Usagi.

Ay chicas, no puedo creer que hoy me caso – decía Minako emocionada.

Las chicas ayudaron a Minako a ponerse el vestido. Era hermoso, era un vestido blanco corte princesa, adornado en la parte de abajo con piedras hermosas, un lazo color crema en la cintura, y una cola muy larga; llevaba unos guantes largos, y unas zapatillas muy hermosas.

Ya puesto el vestido, y algunos accesorios, Usagi fue la encargada de peinarla. Le recogió el cabello muy delicadamente, dejando en la frente un fleco que la hacía ver muy linda, se veía como una Princesa.

Después puso la tiara, que por cierto estaba hermosa, y por último colocó el velo, Makoto fue la encargada del maquillaje, la verdad es que Minako se veía hermosa.

Usagi, hay algo que quiero decirte – dijo Minako.

Dime Minako, ¿qué pasa? – respondió la rubia.

Pues espero que no te moleste, pero invité a Mamoru a la boda, aunque no me dio seguridad de estar presente –dijo Minako.

Aunque Usagi disimuló muy bien, la verdad es que se puso nerviosa, y a como fue posible respondió.

No Minako, no me molesta para nada, además hay algo que debo decirles chicas, algo que sólo Minako sabía – dijo Usagi.

¿Qué es? – dijeron Makoto y Amy.

Pues verán chicas, cuando yo me fui de aquí, no sabía que estaba embarazada hasta que llegué con Seiya, un día me desmaye y él me llevo al médico, y ahí me dieron la noticia – dijo Usagi.

Entonces, Rini… ¿es hija de Mamoru? – dijo Amy.

Sí, así es, Mamoru es el padre de Rini – dijo Minako.

¿Tú lo sabías? – dice Makoto.

Sí, Usagi me lo confirmó, pero me pidió no decir nada – dijo Minako.

Usagi, eso quiere decir que el futuro Tokyo de Cristal sí existirá – dice Makoto.

Y Mamoru, ¿sabe que Rini es su hija? – dice Amy.

No, yo no quería decirle nada, pero lo sigo queriendo; además, estaba muy perturbada por su engaño, la traición de ellos aún me duele, pero yo lo amo y he decidido decirle la verdad – dijo Usagi.

Pero, ¿y Seiya? – dijo Makoto.

Él mismo me ha dicho que le diga la verdad a Mamoru, pues él siempre supo que yo aún lo amaba – dijo Usagi.

Vaya, sí que Seiya te ama, no cualquiera deja ir a la mujer que ama para ser feliz con otro – dijo Amy.

¿Cuándo se lo dirás? – pregunta Makoto.

Después de la boda se lo diré, y espero que entienda por qué se lo oculté – dice Usagi.

Chicas, creo que es hora de arreglarnos para irnos a la iglesia, ya que Yaten ya ha de estar allá – dijo Amy.

Las chicas se cambiaron, se veían hermosas, pero en especial Usagi, que usaba un vestido color turquesa con un hombro descubierto y su cabello recogido, simplemente era una Princesa.

Bien, chicas, vámonos – dijo Minako.

Y subieron a la limusina camino a la iglesia.

Mientras tanto, en la iglesia, los hermanos Kou ya estaban esperando a sus chicas, aunque Seiya estaba un poco triste pues sabía que su bombón le diría la verdad a Mamoru; y la verdad es que estaba muy encariñado con la pequeña, pero sabía que así tenia que ser.

Haruka y Michiru ya estaban sentados en la iglesia con los invitados.

Seiya, ¿te pasa algo? – pregunta Taiki.

No, nada – responde Seiya.

Seiya, te conocemos, ¿qué pasa? – dice Yaten.

No es el momento, pero les prometo que les contaré después – dice Seiya.

De pronto, ve entrar a un pelinegro a la iglesia; enseguida lo reconoció, era el el hombre al que su bombón amaba. La mirada de Seiya se tornó triste.

Mamoru también lo vio, él sabía que él estaba ahora al lado de Usagi, y que no podía hacer nada pues hasta una hija tenían.

Minutos después llegaba la novia, y empezó a sonar la marcha nupcial.

La hermosa Minako caminaba hacia Yaten del brazo de Taiki.

La iglesia era hermosa, había muchas rosas blancas, y la novia se veía hermosa.

Todos se ponían de pie para ver a la novia que por fin llegó al altar.

Usagi se sentó con Seiya, Makoto con Haruka y Michiru.

La ceremonia fue muy emotiva, luego se trasladaron a la recepción. Los novios abrieron la pista de baile, después los invitados bailaban. Seiya bailaba con su bombón, él la miraba tan dulcemente.

Bombón, ¿se lo dirás? – dijo Seiya.

Sí, se lo diré, pero no sé como decirle, no encuentro la oportunidad de acercarme a él – dijo Usagi.

No te preocupes bombón, yo te ayudaré – dijo Seiya.

En el acto buscó a Mamoru y se dirigió hacia él.

Buenas noches, Mamoru – dijo Seiya.

A Mamoru le sorprendió que Seiya se dirigiera a él.

Buenas noches, Seiya – respondió Mamoru.

Sé que te extrañará que esté aquí, pero debo pedirte algo – dijo Seiya.

¿A mí? – dijo Mamoru.

Sí, quiero pedirte que escuches a Usagi, tiene algo muy importante que decirte – dijo Seiya.

¿Importante? – dijo Mamoru.

Sí, algo que cambiará las cosas para bien de ustedes – dijo Seiya. Escucha, Mamoru, yo sólo quiero verla feliz y sé que lo será a tu lado, así que llévala a donde puedan hablar – dijo Seiya.

Mamoru no entendía nada, pero deseaba hablar con Usagi. Sólo alcanzó a decirle gracias a Seiya.

Y se dirigió hacia Usagi, tomándola del brazo la sacó de la fiesta, acto que no pasó desapercibido para nadie.

Oye, ¿qué te pasa? – dijo Usagi.

Bombón, yo le dije que hablara contigo, creo que es hora de que le digas la verdad – dijo Seiya.

Mamoru, escúchala – dijo Seiya.

Bombón, no te preocupes por mí; mientras vuelves, Rini estará bien.

Te lo agradezco Seiya- dijo Usagi.

Mamoru la subió al coche y manejó, ninguno de los dos pronunció palabra alguna, hasta que por fin llegaron al departamento de Mamoru.

Entraron aún sin decir nada, sólo reinaba el silencio.

¿Deseas algo de tomar? – dijo Mamoru.

No, gracias – respondió la rubia. Ella tomó asiento, quedando los dos de frente.

Mamoru, yo tengo algo que decirte y no sé como empezar – dijo Usagi.

Déjame hablar a mi primero, yo debo pedirte perdón por mi traición, tú no te merecías algo así – dijo Mamoru.

Mamoru, yo... no tienes que pedirme perdón, ya eso pasó – dijo Usagi.

Tal vez para ti, que tienes una familia, pero yo me lamentaré toda mi vida por que esa niña pudo ser mi hija – dijo Mamoru.

Mamoru, eso es lo que quiero decirte, y te pido que me escuches por favor – dijo Usagi.

Está bien – dijo Mamoru, un poco intrigado.

Cuando yo me fui de aquí, un día estaba desayunando con Seiya y me desmayé; él me llevó al hospital y ahí me dieron una noticia que cambió mi vida – dijo Usagi.

¿A qué te refieres? – dijo Mamoru.

Pues me dijeron que estaba embarazada, no lo podía creer, una nueva vida estaba en mi ser. Estaba tan feliz, pero a la vez tan triste, porque el padre de mi hija no estaba a mi lado – decía Usagi.

Mamoru aún no acomodaba lo que escuchaba.

¿Quieres decir que...? – Mamoru no terminó.

Sí, Rini es nuestra hija, la Pequeña Dama - dijo Usagi.

Mi hija, es mi hija… – decía Mamoru.

Así es, perdóname por no decirlo antes, pero es que tu traición me dolía mucho, y pues pensé que no te importaría - dijo Usagi.

Claro que me importas tú y mi hija, mas que nada en el mundo- dijo Mamoru.

La noche que me traicionaste no pareció importarte nada – dijo Usagi.

Sé que no tengo perdón, pero no me separes de mi hija – pidió Mamoru.

Yo jamás haría eso, ahora que ya sabes la verdad podrás verla, no te preocupes – dijo Usagi.

Yo no tengo palabras para agradecerte – dijo Mamoru.

No tienes nada que agradecer, yo le diré a Rini que tú eres su padre para que las cosas sean fáciles – dijo Usagi.

Rini quiere mucho a Seiya, ¿verdad? – preguntó Mamoru.

La verdad sí, ella lo ha visto como su padre y él la quiere mucho – dijo Usagi.

Usagi, yo me preguntaba habrá un futuro para nosotros – preguntó Mamoru.

Mamoru, ¿me amas? – pregunto Usagi.

Te amo más que a mi vida, eres lo más importante para mí y no por el pasado que vivimos, ni por el futuro que nos espera, si no por el presente – dijo Mamoru.

¿Y tú me amas? – pregunto Mamoru. Yo te amo más que a mi vida, te amo desde el primer momento en que te vi, y mi mayor prueba es nuestra hija – dijo Usagi.

Entonces ¿sí hay un futuro juntos? – preguntó Mamoru.

Déjame arreglar algunas cosas, pues debes entender que debo hablar con Seiya, pues aunque él me alentó a decirte la verdad, sé que él sufre… y después ya veremos qué pasa – dijo Usagi.

Está bien Princesa, será como digas – dijo Mamoru.

La Luna brilla como nunca, es una noche hermosa – dijo Usagi.

Sí, lo es, pero porque estás aquí conmigo – dijo Mamoru.

Él se acercó a ella y la besó tiernamente en los labios, ese beso significó muchas cosas.

Se abrazaron y se quedaron contemplando la Luna toda la noche.

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Bueno, ya Mamoru sabe que Rini es su hija, la Pequeña Dama.

¿Tendrán un futuro juntos? Las cosas están dichas, todo va por buen camino.

Próximamente la continuación...